Algo que me ha sorprendido es que a los niños
no les gusta la carne, alimento esencial para nuestra buena
nutrición. Vanesa, la cocinera, me contó como
fracasó un almuerzo de albóndigas con salsa. Ellos
no la han probado debido a la pobreza que se sufre y los altos
costos que se deben pagar por ella.
Mis visitas al hogar fueron totalmente exitosas
a mi modo de ver, quería tomar más contacto con
la realidad de cerca en lugar de verla por TV o escucharla por
radio. Es fantástico ver las sonrisas de los niños
cuando ven que alguien se interesa por ellos y les regala aunque
sea un rato de su tiempo. Ellos agradecen mucho los aportes
de todos y es un agradecimiento que no lo dicen sus palabras,
sino sus rostros.
En mi primera visita estaba algo ansioso pero
nervioso a la vez, ya que tenía miedo de no hacer bien
las cosas o hacer algo desafortunado, aunque me fui contento
gracias a la buena atención de Juan Carlos, Aurora y
Vanesa. En mi segunda visita en la que comenzaron a llamarme
"profe" a pesar de no ir a enseñar, sino a
jugar y a pasar un rato con ellos, con mi cámara fotográfica
hicimos una competencia de fotos para ver quien tomaba la mejor
imagen. En cuanto a otras visitas, no fui en el horario en el
que están los niños así que solo me limité
a dejar las donaciones de vestimenta.
Autor voluntario: Alejandro Cases
acases85mdq@gmail.com